Diciembre, 17-2023

 Lucas 2:1–7 y el Nacimiento de Jesús

El Evangelio según Lucas, en su segundo capítulo, nos transporta a uno de los momentos más significativos y reverenciados de la historia cristiana: el nacimiento de Jesucristo. Lucas 2:1–7 nos presenta una narrativa conmovedora que ha resonado a lo largo de los siglos, marcando el inicio de la vida terrenal del Salvador.

*»Aconteció en aquellos días que se promulgó un edicto de parte de Augusto César, que todo el mundo fuese empadronado. Este primer censo se hizo siendo Cirenio gobernador de Siria…»* (Lucas 2:1, RVA-2015)

La historia comienza con un contexto político y social. La decisión de Augusto César de llevar a cabo un censo tenía implicaciones más allá de la mera contabilidad de la población; era parte del plan divino para cumplir profecías del Antiguo Testamento, como la que afirmaba que el Mesías nacería en Belén (Miqueas 5:2).

El viaje de José y María desde Nazaret hasta Belén refleja la obediencia a las autoridades humanas, aunque no sin desafíos, ya que María, estando embarazada, enfrentaba el arduo viaje. Este acto de obediencia establece un patrón de sumisión y confianza en la providencia divina, una lección valiosa para todos los creyentes.

*»Y aconteció que estando ellos allí, se cumplieron los días de su alumbramiento. Y dio a luz a su hijo primogénito, y lo envolvió en pañales, y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón.»* (Lucas 2:6-7, RVA-2015)

La escena del nacimiento es simple pero profunda. La llegada del Salvador del mundo no se da en un palacio real ni en medio de la pompa y circunstancia, sino en un establo humilde. El pesebre, destinado a albergar alimentos para animales, se convierte en la cuna del Rey de reyes.

Esta humildad en el nacimiento de Jesús establece un poderoso ejemplo. Dios, al hacerse carne, eligió nacer en condiciones modestas, identificándose con la humanidad en su fragilidad y necesidad. Este acto encarna el amor y la compasión divina, mostrando que el Salvador estaba dispuesto a experimentar la vida humana desde el principio.

El relato de Lucas 2:1–7 trasciende el marco histórico y cultural, invitándonos a reflexionar sobre el significado del nacimiento de Jesús en nuestras vidas. Nos desafía a acoger al Salvador en la humildad de nuestros corazones, reconociendo que la verdadera grandeza se encuentra en la entrega y el servicio.

En la noche de Belén, la luz del mundo se encendió. Jesús, el Hijo de Dios, llegó para redimir a la humanidad y ofrecer la esperanza eterna. Al contemplar este pasaje, somos llamados a celebrar el regalo incomparable de la Navidad: el regalo de la gracia divina manifestado en el niño que yace en el pesebre, cambiando el curso de la historia y brindando la promesa de vida eterna para todos aquellos que creen en Él.

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